oceanovenezuela:

Évolution inversée

"Me tomó cuatro años para pintar como Rafael, pero una vida para pintar como un niño."
― Pablo Picasso

(Fuente: hoodbypussy)

332 340 notas

lustik:

Anna Kozlowska- Luc.

Etsy Shop

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142 notas

asylum-art:

 Bill Domonkos  GIFS

artist on tumblr

(vía twistedgazebo)

1 566 notas

Gary Burton: NPR Music Tiny Desk Concert

Gary Burton & Julian Lage

0 notas

leslieseuffert:

“Sky Series” by Eric Cahan

3 543 notas

mariyuki:

Homenaje a Tania n. 2 (1969) - Oswaldo Guayasamín
Quito (Ecuador)

mariyuki:

Homenaje a Tania n. 2 (1969) - Oswaldo Guayasamín

Quito (Ecuador)

(vía twistedgazebo)

3 333 notas

(Fuente: blog-mons)

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DALeast - Memorie Urbane Street Art Festival 2013

diaspostumos:

Vueltas.Comienzan en los conceptos terminan en las formas, como idea de algo creador y termina como una simple cosa observada, muerta, engendrada a fuerza de imitación a cambio de una puesta de la naturaleza del cuerpo. Apoderarse de los modos inimitables, de toda forma estética.

diaspostumos:

Vueltas.

Comienzan en los conceptos terminan en las formas, como idea de algo creador y termina como una simple cosa observada, muerta, engendrada a fuerza de imitación a cambio de una puesta de la naturaleza del cuerpo. Apoderarse de los modos inimitables, de toda forma estética.

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diaspostumos:


Symor- Pérdida
Entonces entreví las cuerdas, su transparencia no era tal, la resonancia de lo que dijo perjudicó de tal forma mi conducta que solicité por teléfono un juego nuevo de artificios, tardaron en llegar. Encendí mi garganta y sobrevolé un rato por la casa, no encontré lugar fijo donde permanecer, decidí voltear la cabeza y acomodar el cuerpo de forma que al caminar todo se alejara, al ir de frente veía cómo el pasado volvía, no como látigo sino como reto. El sol abrió de par en par el día, el líquido del cielo cayó con toda su gravedad dentro del vaso y se agotó. No volvió a llover, bastaba beber un trago para que  plantas y animales se diluyeran, alguien tuvo sed de agitar sus átomos, y necesitó otros en reemplazo. Alejé el vaso y sobre mi nuca una presión terminó con la música, ya no era necesaria. La propiedad jamás se alquiló, y cansado de levantar la persiana para confirmarlo gasté mi sueldo en retirar el cartel que decía “aquí yace un espacio vacío” por uno nuevo: “aquí yace mi nuevo espacio vacío”.  Desde aquel momento el terreno dejó de interesarme, no así a los que circulaban. Se detenían a mirarlo para conocer al propietario. Nunca entendí, salvo una vez. Esa vez bajé pero el sol no me permitió reconstruir a quien tenía en frente, entonces recordé que al tener el cuerpo invertido, alguien exigía retribuciones desde el pasado. La familia no tenía mi nueva dirección, ni llaves, y el timbre con sus seiscientos números era difícil de recordar, esa combinación me llevó dos años. Volví sobre mis pasos hasta que no me fue permitido avanzar, era puro resplandor.  

diaspostumos:

Symor- Pérdida

Entonces entreví las cuerdas, su transparencia no era tal, la resonancia de lo que dijo perjudicó de tal forma mi conducta que solicité por teléfono un juego nuevo de artificios, tardaron en llegar. Encendí mi garganta y sobrevolé un rato por la casa, no encontré lugar fijo donde permanecer, decidí voltear la cabeza y acomodar el cuerpo de forma que al caminar todo se alejara, al ir de frente veía cómo el pasado volvía, no como látigo sino como reto. El sol abrió de par en par el día, el líquido del cielo cayó con toda su gravedad dentro del vaso y se agotó. No volvió a llover, bastaba beber un trago para que  plantas y animales se diluyeran, alguien tuvo sed de agitar sus átomos, y necesitó otros en reemplazo. Alejé el vaso y sobre mi nuca una presión terminó con la música, ya no era necesaria. La propiedad jamás se alquiló, y cansado de levantar la persiana para confirmarlo gasté mi sueldo en retirar el cartel que decía “aquí yace un espacio vacío” por uno nuevo: “aquí yace mi nuevo espacio vacío”.  Desde aquel momento el terreno dejó de interesarme, no así a los que circulaban. Se detenían a mirarlo para conocer al propietario. Nunca entendí, salvo una vez. Esa vez bajé pero el sol no me permitió reconstruir a quien tenía en frente, entonces recordé que al tener el cuerpo invertido, alguien exigía retribuciones desde el pasado. La familia no tenía mi nueva dirección, ni llaves, y el timbre con sus seiscientos números era difícil de recordar, esa combinación me llevó dos años. Volví sobre mis pasos hasta que no me fue permitido avanzar, era puro resplandor.  

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